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Historia y cultura · 7 min de lectura

De la vieja bruja nocturna a la neurociencia: la historia de la parálisis del sueño

Mucho antes del EEG, culturas de todo el mundo ya tenían nombres para despertar sin poder moverse. Sus relatos describen la misma fisiología con otras palabras.

En resumen

Duración típica20 segundos - 2 minutos
Termina solaSiempre, sin excepción
Daño físicoNinguno documentado
Personas afectadasCerca del 8% alguna vez

Mucho antes de que alguien midiera las ondas cerebrales, la gente ya despertaba paralizada y aterrada, y necesitaba una manera de explicarlo. Casi todas las culturas idearon una figura que visita a los durmientes por la noche: algo que se sienta o presiona sobre el pecho mientras el cuerpo se niega a moverse.

En Terranova, esta figura es la 'Old Hag' (la vieja bruja), que dio nombre en inglés a toda la experiencia: estar 'hag-ridden'. La propia palabra 'nightmare' (pesadilla) proviene de esta tradición. La 'mare' germánica era un espíritu que se creía se sentaba sobre el pecho del durmiente, provocando malos sueños y una sensación de opresión y ahogo, una descripción que encaja casi a la perfección con un episodio moderno de parálisis del sueño.

En Japón, la misma experiencia se llama Kanashibari, que significa 'atado en metal', capturando la sensación de estar retenido por una fuerza invisible. En Brasil, el folclore habla de la Pisadeira, una anciana que pisa el pecho de quienes duermen con el estómago lleno. En partes de Egipto, la parálisis del sueño se ha atribuido históricamente a los yinn, espíritus que atacan durante la noche; un estudio de 2013 que comparó Dinamarca y Egipto encontró que la experiencia en sí era igual de común en ambos países, aunque su interpretación cultural difería notablemente.

Idea clave
Los médicos también notaron el patrón. En 1664, el médico neerlandés Isbrand van Diemerbroeck publicó una de las primeras descripciones clínicas del fenómeno, registrando un caso que llamó 'íncubo, o la pesadilla' - separando ya el suceso corporal de una explicación puramente sobrenatural, aunque usando lenguaje sobrenatural para nombrarlo.

Esta imaginería llegó a las bellas artes en 1781, cuando el pintor de origen suizo Henry Fuseli expuso 'La pesadilla', que muestra a una mujer dormida con un íncubo demoníaco agazapado sobre su pecho. El cuadro se convirtió en una de las representaciones más famosas de esta sensación y todavía circula hoy cada vez que se habla de parálisis del sueño.

El vínculo entre estas visitas nocturnas y acusaciones reales de brujería está bien documentado. El historiador Owen Davies, en un artículo de 2003 ampliamente citado en la revista Folklore, trazó cómo las experiencias de pesadilla y la parálisis del sueño contribuyeron a las acusaciones de brujería en la Europa moderna temprana, ya que las víctimas sentían genuinamente que una presencia maligna las atacaba mientras no podían moverse ni gritar.

El giro moderno llegó del folclorista David Hufford, cuyo libro de 1982 'The Terror That Comes in the Night' comparó relatos de distintas culturas y argumentó que una experiencia fisiológica coherente subyace a estas leyendas tan diferentes. La investigación sobre EEG y sueño REM del siglo XX aportó después el mecanismo que faltaba, mostrando que la conciencia puede regresar antes de que se desactive la atonía muscular. La vieja bruja, la mare, el Kanashibari y los yinn resultaron ser la misma historia, contada en idiomas distintos, sobre la misma peculiaridad ordinaria del cerebro dormido.

  • Casi todas las culturas tienen un nombre antiguo para la parálisis del sueño, desde la Old Hag hasta el Kanashibari y la Pisadeira.
  • La propia palabra 'nightmare' proviene de un espíritu que se creía se sentaba sobre el pecho del durmiente.
  • La investigación de EEG y sueño REM del siglo XX finalmente explicó lo que el folclore llevaba siglos describiendo: la misma fisiología, en todas partes.

Fuentes y lecturas adicionales

Enlaces a investigación revisada por pares y organizaciones médicas reconocidas.

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